viernes, 29 de junio de 2018

Experiencia como docente


En grupos, la profesora nos pidió hacer un taller pedagógico que pudiera ser aplicable en diferentes lugares tales como colegios, universidades, juntas de vecinos, cárcel, etc. Se formaron 5 grupos, cada uno con una clase diferente. Un grupo creó un taller de creación de monstruos, este taller fue impartido en un colegio a niños de educación básica (ellos fueron los únicos del grupo curso que vivieron la experiencia fuera de la sala, llevándolo a la práctica real), el otro grupo hizo un taller de dramaturgia para mujeres de la cárcel (este proceso se vivió en la sala de clases, donde los estudiantes que no éramos de aquel grupo teníamos que jugar a ser las mujeres de la cárcel, facilitando el taller de nuestras compañeras) , el otro grupo hizo un taller para estudiantes de universidad en el cual se les entrega herramientas para desenvolverse en sus respectivos trabajos (esta experiencia también se vivió en la sala bajo el mismo modo), un grupo no alcanzó a mostrar su taller y finalmente mi grupo, con el cual hicimos un taller para el adultos mayores de una junta de vecinos (esto también se vivió en la sala)
Creo que es super bueno hacer este tipo de experiencia pedagógica para tener una conciencia de cómo sería el trabajo de nosotros (actores) aplicado en otras aristas, para ayudar a complementar el trabajo con técnicas lúdicas que pueden facilitar el desempeño del profesional. Me parece que es una experiencia retroalimentaría para todos, porque pudimos ver distintas formas de aplicar el conocimiento y distintas formas de acción, de situaciones y realidades.
Pero debo decir que me faltó la experiencia real, que rico sería vivir algo así como lo que vivieron los chicos del taller de monstruos. Siento envidia, pero envidia buena.

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